La pintura es como el amor. Se ama una
sola vez
La pintura abstracta no existe
"¿Usted me había imaginado diferente?"
Aunque siempre obtuvo la misma respuesta, Raúl Soldi reiteró varias
veces la pregunta, durante nuestra entrevista.
Una manera, quizá, de justificar sus expresiones sencillas y sin complicaciones
inútiles. O pudor de una ternura que no puede disimular.
Tiene 78 años y está en plena tarea y alienta proyectos.
Que son víspera de un mañana en dicha.
Vive de la pintura, como desde hace treinta años.
Pero no siempre fue así.
Antes, la noche era para la pintura y el día para que le permitiera el
arte. Para ganar dinero, hacía decorados de cine.
Con ojos sin sombras, se ilumina en el renacer de aquella vivencia, en este
diálogo.
Ser inocente no es mérito de muchos.
Sin egoísmo, queja ni nostalgia.
Con ojos abiertos a la vida.
Con regocijo
me honró con su inocencia.
De la obra
-"Mujeres con sombrero", se llama su última
muestra, ¿así le gustan las damas?
- (Sonríe) Me gustan, pero esto fue una casualidad. Una arraiga me mostró
unos vestidos blancos y yo no resistí. Y la pinté. A partir de
ese retrato surgieron los sombreros. Pero después los estudié,
porque temí haber caído en el ridículo.
-¿Por qué?
- Por el tema, pero ahora me gustan.
-Muchos artistas se fueron del país: Presas,
Raúl Russo, Seguí, Bonevardi, Aizemberg, ... ¿Por qué
usted no?
- ¿Y por qué, si a mí me gusta la Argentina?
- ¿Quiere decir que acá hizo su obra
sin dificultades?
-Tuve muchas, pero las enfrenté. Durante muchos años mi modus
vivendi fue el cine, hice unos 2.400 decorados. ¿ Usted vio que en mi
casa no hay cortinas?
- ¿No le gustan?
- Sí, pero me harté de colgar cortinas, no quiero poner ninguna
más, nunca.
- Muchos jóvenes hoy parecen interesados sólo
en exponer. Por exitismo pierden la vida: vivir en arte,
descubrir, aprender, le parece?
-Sí y es una pena. Creo que no dan al dibujo la importancia que tiene
como base y cimiento..
-Ya lo decía Delacroix: "El color es la
vida, pero el dibujo es el esqueleto, y la vida sin el esqueleto..."
- Así es. Y ni siquiera hace falta el lápiz o la carbonilla. También
se puede dibujar con el pincel. Pero hay que dibujar, porque si no, no hay cuadro
que resista.
-¿Se puede enseñar a dibujar?
-Sí, pero no a pintar, porque la pintura es algo sensorial, entonces...
¿quién podría hacerlo? Ni siquiera quien pintó sabe
cómo lo hizo. Yo mismo, cuando tengo que retocar un cuadro, lo mando
a un restaurador. Nunca sé con qué colores jugué para hacer
cada uno.
- La pintura es una historia de búsquedas y
hallazgos...
- Sí, y cuando se produce el encuentro, es como el amor. Se produce una
sola vez.
- Pero muchos pintores se repiten. Se rinden a lo
fácil...
- Sí, pero todo es distinto, cuando la inspiración encuentra algo
-porque en el arte no se busca, se encuentra- y ese "algo" aparece
como un duende. Como un hermoso duende que da vueltas alrededor. Por eso muchas
veces, cuando termino un cuadro, lo miro como si fuera de otra persona y seguro
que esa obra es la mejor, porque no es el recuerdo de otras.
- ¿Y con qué criterio elige los amores,
los cuadros, para cada muestra?
- Siempre hago por lo menos el triple de las obras que necesito y después
selecciono. Mi esposa es mi mejor consejera en ese sentido. Por a eso, cuando
viene al taller y no comenta nada, me digo: "Me parece que algo anda mal".
La pintura abstracta no existe
- Usted siempre fue figurativo. ¿Es fidelidad
a un estilo?
- No, es que considero que la pintura abstracta no existe. Y la figurativa,
automáticamente, es abstracta en cuanto a abstracción de la realidad.
- A ver....
- Digo que la pintura abstracta es un invento; alguien la inventó, los
críticos o los especialistas.
- ¿Y entonces Kandinsky o de Mondrian, o...?
- A Mondrian lo respeto como gran decorador pero más que en la pintura
de caballete lo veo iluminando el muro; él hace el color del reposo.
Y de Kandinsky me interesan el color y el movimiento; hace el color del movimiento.
- ¿Qué cuadro de la pintura de todos
los tiempos, le gustaría en su casa?
- Si fuera uno solo, algo de Piero Della Francesca. De otras épocas,
Van Gogh, Gauguin, tantos...
- ¿Y Sironi? Fue el primero que le hizo una
crítica...
- ¿Cómo sabe tanto? Bueno, sí...Sironi fue el primero que
me hizo una critica. Él era fascista y escribía en Il Poppolo
de Italia, en Milán. Cuando yo expuse tres monocopias en la Bienal
de Roma, me hizo unas líneas. Allá los críticos no son
tan pródigos como acá. Le Monde de París hace
un comentario semanal y dedica una, dos, tres, cuatro, o cinco estrellas a las
exposiciones; aquella que merece cinco es la mejor de la semana.
- Cuando Le Monde comentó su obra,
le asignó cinco étoiles
- (Con sorpresa) ¿Cómo sabe tanto de mí?
- Es mi obligación como periodista y es respeto
hacia usted. Acá el elogio suele ser por las modas o sectario y desmesurado
para algunos e injusto para otros, ¿verdad?
- Creo que se utiliza un léxico demasiado rebuscado, con palabras que
la mayoría de las veces, casi nadie, entiende. Se podría hacer
el elogio o provocar el derrumbe de un artista sin apelar a expresiones tan
complicadas. Los otros días leí una nota de Marco Denevi donde
repetía una frase de Rodin: No me pregunten como lo hice.
Entonces, si él no podía responder...¿cómo podría
hacerlo otro?¿Y Usted como vive?
- De sus estudios en la Academia de Bruera, en Italia,
a Argentina. La diferencia con la enseñanza en Argentina es abismal,
¿verdad?
- Acá falta practica y horas de taller. En Italia hacíamos la
Academia de 8 a 11 y de 14 a 17; a las 18, teníamos Historia del Arte;
y una vez por semana, estudiábamos directamente sobre los cadáveres
en el hospital.
- Me cuesta imaginarlo entre cadáveres.
- ¿Y cómo no va a costarle?...Si cuando me toco levantar la de
un muerto me desmayé; y después me llevaron afuera para que tome
un fernet.
- Familia de músicos la suya, sus padres, su
hermana, su sobrina...infancia de pájaros y colores la suya....
- Sí, yo tenía mi pequeño cuarto, dividido mitad y mitad.
En una, copiaba cuadros de Quinquela Martín y de otros pintores; en la
otra, hacía experimentos de física y química y fabricaba
pilas. Una vez hice un telégrafo sin hilos, con un timbre viejo, y a
través de él me comunicaba con un amigo que vivía en la
otra cuadra de mi casa.
- Y hoy, ¿cómo vive?
- No me gusta hablar de mí...
- Bueno, cuénteme del pintor Raúl Soldi.
- Usted querrá decir Raúl Cipriano Soldi.
- ¡Ah, se llama Cipriano! (Risas)
- Sí. Bueno, Raúl Cipriano Soldi va al cine cuando le recomiendan
por lo menos cuatro o cinco veces una película, o cuando dan alguna que
no necesita propaganda. Alguna de Fellini o de Zeffirelli, por ejemplo.
- ¿Se acercan a usted los jóvenes, en
busca de consejo?
- Sí y yo les digo siempre que deben trabajar mucho y no apresurarse
para exponer.
- Porque si exponen y tienen la mala suerte de tener
éxito, la obra sufre las consecuencias...
- Exacto y fíjese que esas son las palabras que me dijo Saslavsky, cuando
le pedí que me hiciera dirigir una película. Señaló
que no tenía inconvenientes, pero que si por desgracia tenia
éxito, dejaría de pintar. Pero si tuviera menos años, me
gustaría dirigir, porque es apasionante. En el cine intervienen todas
las artes: la plástica, por la fotografía; la música, por
el sonido; la literatura, por el argumento y también la danza por el
montaje, que es realmente fascinante.
- Y la poesía. Nunca se la nombra pero es el
alma de todas las artes.
- Es verdad. Si no hay poesía, no hay arte.
- ¿Tiene amigos entre los pintores?
- Sí, por ejemplo Juan Carlos Faggioli, Cogorno y Ernesto Farina...¡Qué
rica bagna cauda cocina!
- Doy fe.
- ¿Vio usted? En cambio yo no sé cocinar...salvo unos tallarines
a la pumarola, pero no los amaso.
- Cuénteme de escritores y poetas.
- Más que a los escritores modernos, me gusta releer a Pérez Galdós,
Unamuno, Lorca, Neruda, Juan Ramón Jiménez.¡Y Machado¡
¿Sabe que él leía sus poemas a la cocinera, para que los
aprobara o no? Y hacía bien, porque eso pasa también con la pintura;
la persona que tiene la mirada virgen seguro que no se equivoca cuando elige
un cuadro.
El arte internacional
- ¿Se puede hablar de pintura argentina?
- No me parece adecuado, porque estamos en un momento en que el arte tiende
a ser internacional. Además, la pintura suele ser el último orejón
del tarro que se da en un país y la nuestra tiene que caminar
mucho todavía. Pero no creo a esta altura, esto se produzca; los medios
de comunicación son muy rápidos y hay muchas influencias...Entonces
no se trata de pintar un gaucho, para que se hable de algo nuestro
- Bueno, nadie está libre de influencias, Poco
se dijo después de los grandes...
- Sí y parece que las influencias vienen en los aviones...ellos las traen
(risas)
- ¿Dónde están sus miedos?
- No, creo que no tengo miedos. Estoy tranquilo, y el día que me tenga
que morir... bueno, estoy preparado y no hice mal a nadie; claro, espero que
allá arriba me traten bien, que no se equivoquen.
- Dios no se equivoca, ¿cree en Él?
- ¿Cómo no voy a creer en Dios? No hay artista que pueda no creer
en Él. Dios nos hace pintar.
© Cristina Castello
Publicada en el Diario Tiempo Argentino
09 de junio de 1983
Buenos Aires, Argentina
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