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- A ver, ¿cuál es el primer recuerdo
de tu niñez?
- (Piensa largo) Bueno...me quedó grabado que a mis cuatro años
-en el bar de mi papá- me subí a un banquito y jugué
al billar con lo grandes. (Celestísimos, le brillan los ojos: parece
un chico) ¡Y la gente aplaudía la carambola, porque -encima-
parece que yo tenía una gran precisión!
- ¿Ves? Desde chico fuiste ganador y
hoy lo sos pero no respondes a lo que hoy define ese perfil...
- (Sincero y con humildad) Yo no asumo esa palabra: sólo hago una
tarea que había que hacer y con naturalidad. Además, quiero
que ganemos las competencias, pero sin usar caminos arteros, con la excusa
de que el fin justifica los medios.
- ¿Y qué es ganar?
- Es mostrarnos como somos, y ser leales: con los rivales y con el espectáculo
del fútbol.
- Pero el fútbol es una metáfora
de la sociedad, exitista.
- Es verdad, y hay mucho negocio y ahora, como no había ocurrido
nunca...(espantado) ¡se están comprando chicos y...muchos
se van! ¿Sabés qué duro es eso? ¡Cómo
queman etapas, con tal de ganar y ganar! ¿Y dónde están
los otros placeres? Por ejemplo, cuando nuestros chicos perdieron con
Brasil, me mostré contento: les dije que habían hecho un
buen trabajo y les sugerí que felicitaran a los rivales...¿por
qué tenían que privarse de ese gesto, si habían ganado
bien?
- Bueno, de eso sabés: tuviste ganas
de gritar un gol de Housseman, de un equipo contrario...
- (Sonríe, con serenidad y pasión) Sí, yo lo sufría
porque uno es profesional, pero, la verdad...¡hubiera querido aplaudirlo!
Porque...(con alborozo) ¡fue algo tan bello aquel gol!
- ¿En qué consiste la belleza de
un gol?
- Para mí, hay jugadas mágicas donde vive la vida. Como
las de Housseman, Maradona, o Pelé. Pero también hay otra
belleza. La del holandés Johan Cruyff, por ejemplo. Mirá...¡era
como un director de orquesta, que hacía sonar una música
constante, en todos los lugares de la cancha! (Regocijado) ¿Sabés?...entrelazaba
a sus compañeros -hilvanaba los pases- y hacía que todos
participaran, unidos por una similitud de pensamiento...(los ojos le ríen)
¡cuánta belleza!
- ¿Belleza, como síntesis de
éstética y ética?
- Sí, porque cuando un jugador entrega la pelota a su compañero,
le da su amistad: se hermana con él, en el placer de compartir...¡eso
es belleza pura!
- ¿Son bellos los adolescentes con el
pelo largo?
- Algunos sí y otros no, pero no se los digo porque sería
discriminatorio; y no impongo: sugiero qué los hará sentir
mejor dentro del grupo.
- Los chicos que formás con valores,
¿resisten, después, el salvajismo del mundo?
- Sí, porque los valores los mantienen. Pero sería bueno
que quienes dictan normas y hablan del mercado, se sensibilizaran un poco.
Que entendieran que los jóvenes son personas y no meros consumidores
(con pasión).
- ¿Te enfurecen quienes los tratan así?
- Me sacan, pero también me saca que los chicos pierdan la fe y
aquel espíritu del potrero con que jugábamos antes...(sonríe)
¿viste que parezco antiguo?
- No, por suerte no matas tu niño, ni
tu adolescente...
- No...y a los chicos les transmito mis vivencias, con el corazón.
- ¿Yqué pasa con los gustos en
materia de música?
- Bueno...es que a mí me gusta la música latina y la clásica,
pero también la de los jóvenes, como Los auténticos
decadentes: los disfruto con ellos. Y después les hablo por si
les es útil, ¿no?...de la elección de la profesión,
por ejemplo; porque cuando uno elige es chico para semejante decisión,
y duda y sufre mucho. A mí me pasó: estudiaba kinesiología
pero ya jugaba en primera división, y todo se me complicaba...(con
alegría) ¡hasta que me quedé sólo con el fútbol!
- ¿Y por qué lo elegiste?
- Porque veía cuánto querían a los jugadores, y a
mí...(con timidez) me gustaba que me quisieran. Y celebro la elección:
gané en vida y en alegría.
- ¿Y nuestros jóvenes tienen alegría?
- Me parece que para muchos, la alegría es sólo una descarga;
y que otros no son constantes en las búsquedas. Es que ahora hay
más consumo y menos espiritualidad...no es como antes.
- "Antes" no había tanta tevé,
ni informática, ni robótica...
- Lo sé: yo estoy a favor de todo eso, si ayuda. Pero también
creo que la visión directa de tantas imágenes, muchas veces
dificulta la actividad creadora y la imaginación, ¿no?
- Imaginemos: ¿cómo será
la Argentina de mañana, gobernada por los jóvenes de hoy?
- Soy optimista: creo que las conductas serán más humanas.
- Quizás. sin tanto prejuicio: como hubo
cuando se habló de la homosexualidad en el fútbol, ¿no?
- Se dijo tanto, pero si Maradona fuera homosexual, ¿quién
se hubiera animado a sacarlo de un equipo? Por suerte, yo no tengo esos
prejuicios y trato de que los chicos tampoco.
- Sembrás. A ver, sobre el banquito del
billar, per parado sobre tus 47, .¿con qué semillas hacés
la carambola?
- Con las de un proyecto de educación, pero...¡que se lleve
a cabo! Porque este es un país cajonero: cantamos el himno mientras
se cajonean las ideas y se espera al Maradona que nos salve. (Celestísimos,
le brillan los ojos) Pero, mientras tanto...¿dónde quedan
lo sueños?
© Copyright Cristina Castello
Publicado en Revista Gente
Buenos Aires, 27 de febrero de 1997 |