«Sed» («Soif») por Cristina Castello
La plenitud para la palabra justa
por Gabriel Fernández

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Cristina Castello es poeta aunque también ejerce profesionalmente el periodismo. Y si ambos oficios terrestres parecen distanciados, vale indicar que la plenitud alcanzada por la autora para emplear la palabra justa en un texto, parece devenir del cruce entre sensibilidad y realidad. Hay varios poemas que encarnan este sentido. Nos permitimos recomendar Yerma, Semillas, Teatro del Espanto y Muros. Pero hay mucho más en Sed.

Con buen tino, Oscar Barney Finn ha señalado, en uno de los prólogos del libro editado en Francia, que hoy la mirada de Cristina se nutre de profundidad con la belleza, pero también con los estremecimientos de una humanidad caótica e injusta.

Busca alrededor suyo los momentos de transición entre la luz y la sombra, o en el pasaje de un color al otro, apelando a la memoria para asegurarnos la integridad de nuestro ser.

Cristina Castello sabe al presentar Sed que no existe nada más cercano al misterio que la poesía, y hay en ella una música profunda y secreta que entreteje ideas, palabras e imágenes que buscan la vibración hermana para reproducirse en un juego de infinitos espejos.

Exquisita y profunda reflexión sobre el destino del hombre y la vida, con un aliento diferente. En ella se ve el talento y una aguda sensibilidad hacia un mundo que se desintegra, aplastado por la injusticia y donde el amor se derrama en cuartos vacíos.

Publicado en «Questión Latinoamericana»
Enero 2005. Venezuela - Argentina.